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16 de marzo de 2014

MEZQUITA DE CÓRDOBA, MAPA INTERACTIVO


Descubre la Mezquita de Córdoba con nuestro mapa interactivo: encontrarás textos explicativos e imágenes. Muévete por el mapa seleccionando y siguiendo el orden de los elementos que aparecen en el listado de la izquierda, o libremente pinchando en el listado o  directamente sobre el mapa. Visita el patio de los Naranjos, las cuatro fachadas exteriores, la Sala de Oración, las ampliaciones que se hicieron desde el siglo VIII al siglo X, sus partes más relevantes, su historia y las posteriores intervenciones cristianas en el edificio (Catedral, Capilla del Sagrario, etc.).


(En el cuadro de la derecha se abre el sitio del mapa)





7 de marzo de 2014

LOS ALMINARES DE LA MEZQUITA ALJAMA DE CÓRDOBA


Una Mezquita (masyid) consta de tres partes principales: Sala de Oración cubierta (haram), Patio (sahn) y Alminar. En la Mezquita Aljama (mezquita principal) de Córdoba, desde el siglo VIII hasta finales del siglo X se produjeron importantes ampliaciones del edificio que afectaron a las dimensiones de la sala de oración y patio. Respecto al alminar, fueron dos los realizados en este período. Del primero (siglo VIII) no quedan vestigios, solo se conoce la situación exacta en donde estuvo; el segundo (siglo X) quedó literalmente embutido en la torre cristiana (siglo XVII) que vemos en la actualidad.







Fue Abd al-Rahman I, a partir del año 786, quien levantó la sala de oración de la primitiva Mezquita Aljama, sobre la Basílica paleocristiana de San Vicente (siglo VI). La sala estaba compuesta por once naves perpendiculares al muro de la quibla (diferencia con la Mezquita de Damasco de naves paralelas a dicho muro y semejanza con la mezquita al-Aqsa de Jerusalén). A la muerte del emir las obras del patio no estaban concluidas ni se había levantado el alminar. Las funciones de este último, las llamadas a la oración, se realizaban desde una de las torres del Alcázar Andalusí, situado frente a la mezquita, al otro lado de la calle (en los actuales Palacio Episcopal y Palacio de Congresos). Fue el hijo de Abd ar-Rahman I, Hisham I (788-796), quien concluye las obras y levanta el primer alminar de la mezquita. 


Planta de la Mezquita de Abd ar-Rahman I (sigloVIII) sobre planta última (siglo X): 






El lugar exacto del alminar de Hisham I lo conocemos gracias a las excavaciones que el arquitecto conservador Félix Hernández realizó en los años treinta del siglo XX. Según sus datos, pudo tener 6 metros de lado y 24 metros de altura. El arquitecto dejó constancia del lugar en una inscripción que puede verse en el Patio de los Naranjos. También podemos conocer  la que fue su planta, señalada con losas de granito:











En el siglo IX  Abd  ar-Rahman II realizó la primera ampliación de la sala de oración de la mezquita, pero no modificó la superficie del patio, conservando el primer alminar que estuvo en uso hasta el siglo X.







Será el Califa Abd ar-Rahman III, a mediados del siglo X, quien procederá a la ampliación del patio derribando el muro y alminar primitivos para construír otros dirección norte.  El califa no intervino en la sala de oración. 








El magnífico alminar de Abd ar-Rahman III, con una altura de cuarenta y siete metros constaba de dos cuerpos provistos de arcos de herradura en todos sus lados, el primero almenado, el segundo más pequeño, albergaba la estancia de los almuédanos y estaba rematado por una bóveda sobre la que se alzaba el yamur con tres bolas, una plateada y dos doradas, ensartadas en una vara, y coronado por una flor de lis y una granada de oro. Fue modelo para el resto de alminares de al-Andalus, almohades, y para los campanarios de las iglesias. Una característica que solo se da en este alminar es la doble escalera; dos escaleras independientes separadas por un tabique que ocupaba toda su altura. A una se accedía desde la calle, a  la otra desde el patio. Los cronistas árabes de la época consideraban esta característica como un símbolo del poder y superioridad del califato omeya de Córdoba respecto al califato abbasí de Bagdad. La opinión del arquitecto Félix Hernández es diferente: habría sido la  solución improvisada, ante la rapidez con que se levantó la torre, por parte de un arquitecto sin demasiada pericia. Aunque quedan constancias gráficas de cómo fue el alminar, en la actualidad no podemos contemplarlo pues en el siglo XVII quedó cubierto por la actual torre cristiana. Cabe mencionar por su valor histórico, que en la Puerta de Santa Catalina, situada en el lienzo oriental de la mezquita, correspondiente a la ampliación de Almanzor y que da acceso al Patio de los Naranjos, podemos ver la imagen del alminar tallada en los escudos de las enjutas del arco.



  
               
                 

                   

Posteriormente hubo dos ampliaciones más en la Mezquita Aljama: la que realizó el califa al-Hakam II  entre los años 961-966 (se trata de la parte más rica y monumental del edificio) y la que Almanzor llevó a cabo unos treinta años después, en la última década del siglo X (casi duplicando hacia el este el tamaño del conjunto); el alminar de Abd ar-Rahman III se mantuvo.






   
Seis siglos después, a finales del XVI, se inicia el proyecto desarrollado por el arquitecto Hernán Ruiz III para convertir el alminar en una torre cristiana con cuerpo de campanas. Tras diversas vicisitudes, paradas y reinicios,  la obra fue desarrollándose en el XVII, el alminar se cubrió y la torre fue tomando su aspecto actual. 









Para conocer más sobre la Mezquita de Córdoba visite nuestro Mapa Interactivo:


                        

29 de noviembre de 2013

AVERROES






Averroes, latinización del nombre árabe Abul-Walid Ahmad ibn Rushd, nació en Córdoba en 1126 (año de la Héjira 520). Vivió también en Sevilla y Marrakech. Pertenecía a una importante familia de juristas, tanto su padre como su abuelo desempeñaron el cargo de cadí principal de Córdoba (juez principal). Desde su juventud sus estudios fueron multidisciplinares, estudiando filosofía, medicina, leyes, teología y matemáticas. Profesionalmente continuó la tradición familiar llegando a ser cadí de Sevilla y Córdoba, pero, principalmente, Averroes sobresalió como médico y, fundamentalmente, como filósofo por su gran influencia en el pensamiento europeo de los siglos posteriores.

A pesar de que vivió en una época de fanatismo religioso donde muchos identificaban filosofía con herejía, Averroes fue muy estimado por el califa Abu Yaqub Yusuf, amante de la ciencia, quien en 1180 lo nombra cadí supremo de Córdoba y en 1182 médico de la corte. Tras la muerte del califa le sucede Yaqub al-Mansur, quien deseoso de atraerse el favor de los integrista alfaquíes, y cediendo a las presiones de los poderes religiosos, terminaría en 1195, maldiciendo a Averroes, prohibiendo sus obras, y desterrándolo a Lucena (en donde vivía una importante comunidad judía). Averroes tuvo que asistir a la quema de todos sus escritos. Algunos de ellos se perdieron definitivamente, pero la mayoría se salvaron debido a las traducciones al hebreo que los judíos habían realizado. Año y medio más tarde fue perdonado, abandonó el destierro en Lucena, viajó a la corte de Marrakech, y murió poco después, el 10 de diciembre de 1198, a la edad de 72 años. Sus restos fueron trasladados a Córdoba, siendo sepultados, junto a sus familiares, en el cementerio de ibn Abbas.


La trascendencia de su obra 


Averroes jurista.- Su libro,  El jurista distinguido y la finalidad última del derecho, se sigue imprimiendo hoy en día en la mayoría de los países árabes y musulmanes.

Averroes médico.- Entre sus obras de medicina destaca "Las generalidades de la medicina" un completo manual dividido en siete libros, en donde trata todo aquello que un médico debía saber: anatomía, fisiología, terapéutica, medicamentos, alimentos, higiene... Esta obra se estudió en la universidades de la Edad Media, teniendo Averroes, junto con Avicena, una gran influencia en la medicina, sentando las bases de la medicina renacentista, hasta el siglo XVII y entrado el XVIII.

Averroes filósofo.- La principal trascendencia histórica de Averroes es su pensamiento filosófico. Revisó toda la filosofía anterior a él y la teología islámica. Durante toda su vida trató de conciliar razón y fe, mediante el razonamiento demostrativo, situando el pensamiento islámico en la órbita de Aristóteles. Gracias a Averroes, el pensamiento aristotélico, perdido u olvidado desde el siglo VI, fue recuperado y difundido en occidente. Averroes pasó más de tres décadas comentando el corpus aristotélico, siendo su obra traducida al hebreo y, a través de la Escuela de Traductores de Toledo, al latín. Su influencia fue decisiva en la filosofía hebraica a partir del siglo XIII y en la escolástica cristiana. El pensamiento de Averroes dio lugar a numerosas controversias en las universidades europeas. En la segunda mitad del siglo XIII surge la corriente filosófica denominada Averroísmo latino. Tomás de Aquino y Alberto Magno combatieron sus tesis, pero aun así, Averroes fue antecedente directo de la escolástica de ambos. En 1.277 los libros de Averroes son prohibidos en la Universidad de París. En el siglo XV tomó fuerza de nuevo su pensamiento, a través de los maestros de Padua, cuya universidad fue uno de los más  importantes centros del Renacimiento en el rescate de la antigüedad clásica, dentro de la tendencia más racionalizadora del humanismo renacentista. Se sostiene que la escolástica averroística de Pietro Pomponazzi y Cesari Cremoni se encuentra en el origen del Mundo Moderno. Estas enseñanzas llegaron hasta el siglo XVII.

A Averroes se le atribuye erróneamente la Teoría de la Doble Verdad: dos verdades distintas,una procedente de la razón y otra de la fe, que pueden igualmente ser verdaderas. Pero para Averroes existe una verdad: la que descubre y justifica la filosofía y la razón, y si esta fuera contradictoria con las escrituras reveladas sería  porque estas se escribieron de una forma simple capaz de llegar a todos. Para Averroes existen tres clases de personas: la masa del pueblo que se guía por sus sentimientos y pasiones; los dialécticos que utilizan la inteligencia; y los filósofos o demostradores, clase superior que analiza las cuestiones propias de la razón mediante la lógica, la observación, la experimentación y la inferencia racional.

La gran trascendencia e importancia de Averroes es, en definitiva, su defensa de la filosofía, su independencia frente a la religión.

Actualmente, en la Biblioteca de Santa Genoveva en París, el nombre de Averroes está grabado en la fachada, junto a los nombres de los grandes de la humanidad.